Nacieron cachorros de yaguareté en el centro de la Reserva del Iberá

El Centro Experimental de Cría de Yaguareté (CECY), ubicado en el centro de la Reserva del Iberá, alberga a cinco ejemplares reproductores donados por zoológicos y centros de rescate de fauna de Argentina, Brasil y Paraguay, y sus instalaciones pueden albergar hasta tres camadas de crías de yaguareté en simultáneo.Mama-Jaguar-y-Cachorros_

El primer ejemplar en llegar fue Tobuna, una hembra donada por el zoológico de Batán de Mar del Plata, en 2015. A ésta le siguió el Nahuel, fruto de una donación conjunta de los zoos de Buenos Aires y de Bubalcó en Río Negro, en 2016, y Chiqui, otro macho, entregado en préstamo reproductivo por el  Refugio Faunístico Atinguy de la Entidad Binacional Yacyretá en Paraguay. Una vez se contó con estos dos machos, se terminó por reforzar el plantel de cría con dos hembras: Tania, procedente de nuevo del zoo de Batán, e Isis, proveniente del Criadouro Onça Pintada en Brasil. De hecho, se trataba de la primera vez que se traían yaguaretés de otros países para incorporarlos a un programa de conservación de la especie. Tania, la actual madre de los cachorros, es la hija de Tobuna y fue incorporada al plantel de cría al observar que ésta no quedaba embarazada después de copular en varios celos sucesivos con los machos. La razón probable de la falta de embarazos sea la edad avanzada de Tobuna, estimada en 17 años de edad. Un dato significativo de Tania es que ésta carece de una pierna, al perderla en un accidente cuando erra cachorra en el zoológico. A pesar de esta minusvalía, la joven yaguareté aprendió a cazar por sí sola en el CECY y ha sido madre de los primeros cachorros nacidos en el Iberá en cerca de medio siglo. El padre de los cachorros es Chiqui, quien nació en vida libre y fue llevado al Refugio Faunístico Atinguy, después de que unos cazadores mataran a su madre. Se espera que sus hijos crezcan en los grandes encierros del CECY, donde aprenderán a alimentarse sin contacto con humanos, antes de ser finalmente liberados en esta área remota del Iberá. De este modo, los hijos de un yaguareté huérfano que perdió la libertad de cachorro y de una hembra nacida en cautiverio, que perdió una de sus patas, podrán vivir libres en un área natural protegida. Tanto Tania como sus dos cachorros están actualmente en una “paridera” de madera que se construyó dentro de un fragmento de bosque incluido en su encierro de hectárea y media, desde donde son observadas continuamente a través de un sistema de videovigilancia.

Fuente: CorrientesHoy

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